Nieves Segovia, presidenta de la Institución Educativa SEK, analiza en una entrevista con EFE los retos de la educación en el presente y el futuro

La Agencia EFE ha entrevistado a Nieves Segovia, presidenta de la Institución Educativa SEK, quien ha analizado la actualidad y el futuro de la educación en España. Entre los temas principales que trató, Segovia ha señalado los grandes retos de la educación en la actualidad, entre los que destaca la brecha laboral de género en las profesiones relacionadas con la ciencia debido al poco acceso de las niñas y las jóvenes a las carreras STEM (siglas en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). «Si no adoptamos medidas, estamos preparando la siguiente brecha laboral de género y, dentro de 10 o 15 años, ya no tendremos tiempo de resolverla”, afirmó la presidenta de la Institución Educativa SEK.

Nieves Segovia también abordó otros temas sobre los retos de la educación, como los efectos de la pandemia y las oportunidades del sistema universitario, asuntos que también se analizarán en el Global Education Forum (GEF), que tendrá lugar en el Campus de Almagro de la Universidad Camilo José Cela del 13 al 15 de octubre, donde participarán más de cien de profesores, expertos y universidades de todo el mundo.

Sobre los cambios sufridos por la educación durante y después de la pandemia, Segovia destacó que “el sector educativo español ha dado muestras de grandísima resiliencia, flexibilidad y capacidad de adaptarse a un cambio tan grande como el que vivimos. Ha sido una experiencia global de la que hemos tenido que aprender. Ahora, lo que no podemos pensar es que el sector educativo va a volver a su antigua normalidad. No debemos hacerlo. No ser capaces de extraer consecuencias positivas sería una falta de respeto a las circunstancias tan extraordinarias que hemos vivido”.

Además, la presidenta de la Institución SEK dejó claro, durante la conversación con la periodista de EFE, que “el alumno tiene que estar en el centro de cualquier diseño educativo. Hay que hacer una educación con itinerarios personales, que sea mucho más flexible y que considere al alumno como único y diferente en su forma de pensar, de aprender y de comunicarse”.

Esto es algo que se acrecentó durante el confinamiento, ya que “tuvimos que replantearnos los recursos que utilizábamos: cuál era el rol del alumno -que ganó mucha autonomía-, del profesor -que se vio más aislado- y de qué manera promovíamos la colaboración en entornos digitales”.

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